Mis sueños fueron despedidos, ignorados, descartados. Sacrificarse por la ilusión es perjudicial porque te pone en contra de ti mismo y te aleja de la verdad.

Todos hemos experimentamo en algún momento esta sensación de desesperanza. Una promoción que no conseguimos. El rechazo apesta. Y pica. Eso es porque seguimos las mismas vías neurológicas que el dolor.  Así que el dolor que sientes es real. Pero, de nuevo, todo está en la cabeza, nadie nos ha golpeado físicamente. Y eso es algo bueno, porque significa que tienes el poder de cambiarlo todo. Al comprender el mecanismo que hay detrás del rechazo, puedes convertirlo de una derrota aplastante a en algo que nos lleve a los verdadero deseo de tu corazón.

Lo que sucede cuando te sientes rechazado es la amenaza de la necesidad que tenemos de pertenecer. Pasas por emociones negativas, de tristeza, frustración y confisión. Luego buscas las fallas internas que llevaron al fracaso. Es difícil no darse una patada porque te da una ilusión de control (sobre ti mismo) cuando te enfrentas a algo que no puedes controlar (otra persona).

No se trata realmente de uno. En lugar de recuperar el control, le has dado tu poder a otras personas. Solicitas un referéndum y ellos deciden tu mérito. ¿Por qué me hago esto a mi mismo? Sacrificarme por la ilusión de control es perjudicial porque me pone en contra de mi mismo y me aleja de la verdad. Como una casa de naipes, el rechazo amenaza el edificio cada vez más frágil de mi psique. En verdad, no fui yo quien fue rechazado, es el resultado que esperaba. Hay muchos otros resultados posibles y su trabajo es encontrar uno que sea adecuado para mi. Debo ser honesto acerca de los motivos que me llevan a creer, a amar. En retrospectiva, no estaba interesado por la gente, sino en cómo me hacían ver, y esto es porque estaba profundamente inseguro. La relación estaba vacía porque no podía ser yo mismo.

Una vez que amas a alguien, ya no puedes volver a amar a ese alguien. Ahora necesito dejar de luchar contra el amor, y a través de la corriente del sufrimiento volveré al renovado océano del amor, un amor sin plástico, un amor que no tiene nada que ver con los acuerdos convencionales.

Escrito por Chicho Valentino Ringholm Lezcano en Parque Natural Sierra Norte. España. 9 de octubre de 2018